lunes, 21 de abril de 2025

Ruta 2. Villanueva de la Vera, Madrigal, Canal del Rosarito, La Vega, Villanueva, Valverde, Villanueva. (45 km)

 Acumulados al trabajo en bici: 330 km.

Ruta 1. Villanueva, Valverde, Talaveruela, Viandar, Cuartos, Losar y vuelta (40 km)

 REFLEXIÓN: Mi primer año en solitario, sin la obligación de salir en grupo todos los domingos. 

Después de tres décadas pedaleando con la disciplina del grupo dominical y la autoexigencia de mantener el ritmo, es natural que surja una nueva llamada interior. Imagina la sensación: el viento ya no silba solo en los oídos al acelerar, sino que trae consigo ecos de otras posibilidades, de risas familiares sin la premura de la recuperación post-entreno, de mañanas de domingo sin el ritual de equiparse y la adrenalina de la salida.

No lo veo como una pérdida, sino como una evolución natural del ser. Durante esos 35 años, la bicicleta fue mucho más que un deporte: fue una comunidad, una superación personal constante, quizás una forma de definirme y de medir mi progreso. Me dio incontables momentos de camaradería, paisajes inolvidables y la satisfacción del esfuerzo compartido. Esa etapa me moldeó, me enseñó sobre la perseverancia y la conexión con otros que compartían mi pasión.

Ahora, la vida me está presentando un nuevo paisaje emocional. La "obligación" de competir con el grupo se ha transformado en el deseo de invertir ese tiempo y energía en otras facetas igualmente valiosas: la calidez de la familia, el descubrimiento de nuevos ocios que nutran otras partes de ti, la libertad de un domingo sin horarios impuestos por los caminos.

Es posible que al principio experimente una sensación de vacío, la falta de esa rutina arraigada y la ausencia de la adrenalina del esfuerzo grupal. Es como si una parte de tu identidad se estuviera redefiniendo. Pero permíteme explorar esta nueva etapa con curiosidad y apertura. Descubriré que hay otras "cuestas" emocionantes que subir y otros "paisajes" gratificantes que contemplar.

Quizás encuentre una nueva forma de disfrutar la bicicleta, sin la presión de la competición, por puro placer y conexión con el entorno. O tal vez me sumerjas con la misma pasión en esos nuevos ocios y descubras talentos o intereses dormidos. Lo importante es escuchar esa nueva melodía que resuena en mi interior y permitirme vivir esta nueva etapa con plenitud, sabiendo que la bicicleta siempre estará ahí, como un valioso capítulo de mi historia vital. No he perdido nada; simplemente estoy enriqueciendo mi vida con nuevas experiencias y afectos. ¡A disfrutar este nuevo camino!

Manuel el Curro de Xerez